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Anemia en los niños II

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¿Cuándo se vuelve necesario acudir al pediatra?

Ante cualquier síntoma o comportamiento extraño, es indispensable no perder el tiempo y acudir de inmediato ante un profesional. Él sabrá guiarnos y asesorarnos: puede que se anemia, puede que no, la duda es lo de menos, lo importante es ver un especialista.

Aún así, como veremos a continuación, existen tendencias que indican una predisposición en determinada clase de niños a padecer anemia.

¿Qué tipo niños tienen mayor riesgo de padecer anemia ferropénica?

Ordenemos los principales focos de riesgo de acuerdo a características biológicas. Son potenciales enfermos, los niños: prematuros, de bajo peso, hijos de madres con embarazos múltiples, hijo de madres cuyos embarazos fueron traumáticos. También, aumentando el rango de edad, los niños que, entre el mes y el año, padecieron problemas de lactancia materna. En cuánto a aquellos mayores a un año: pueden padecer anemia si sufrieron un mala alimentación (baja en lácteos y cereales, pobre en carne magra, frutas y vegetales).

Ya superadas esas edades, es más sencillo reconocer las dificultades o los “posibles casos de anemia”: solo hace falta prestar atención a los hábitos, desde el estilo de vida (sedentaria o no), hasta la dieta que llevan, su contacto con determinados químicos o elementos peligrosos, golpes, hemorragias, exceso de fármacos, etc.

¿Cómo se diagnostica la anemia ferropénica?

Para poder diagnosticar la AF es requisito indispensable someterse a un análisis de sangre. Mediante tal estudio, el profesional analizará si están disminuidos los valores de
hemoglobina, volumen corpuscular medio, hierro y ferritina.

¿Existen métodos de prevención ante el peligro de la anemia ferropénica?

Como ya hemos repasado en las preguntas anteriores, dada la naturaleza de esta, no enfermedad sino sintomatología, es preciso el cuidado de los niños y la atención exclusiva hacia sus hábitos (principalmente alimenticios).
Así, es necesario controlar la dieta del niño -indispensable el consumo de leche materna hasta los 4 ó 6 meses por el alto contenido el hierro-.

Pasado ese período de lactancia, es fundamental seguir con la misma atención pero darle, en reemplazo, lógicamente leche artificial suplementada con hierro.

A partir de los 6- 8 meses ya se puede comenzar con frutas, vegetales y carne magra (todavía no leche de vaca).
Y, finalmente, ya cuando el niño es mayor, es tiempo de arrancar con la verdadera dieta equilibrada: vegetales, legumbres, carnes magras, lácteos, hidratos de carbono, frutas.