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El día que dejé de fumar II

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En el primer articulo de esta serie sobre el tabaco, habíamos comenzado por repasar la historia de Rodrigo de Jerez y, al hacerlo, habíamos descubierto al cigarrillo no solo como un “regalo” de los indios sino como una macabra ironía del destino (…el aborigen exterminado por el hombre y éste último condenado, varios siglos después, por una de las herramientas robadas al propio indio).

No es la ironía mayor: la palabra “tabaco” proviene de la castellanización del lugar donde la planta fue descubierta, ya sea Tobago, una isla antillana, o la localidad mexicana de Tabasco. Sin embargo, una búsqueda aún más profunda, sugiere otra idea y esa es que el nombre, en verdad, procede del árabe “tabbaq”, palabra que se usaba para calificar a plantas medicinales.

“Sí, es verdad esa historia. Tanto como que, en sus orígenes, el tabaco se utilizaba como método relajante y, por sus propiedades, realmente funcionaba en grandes niveles. Hoy, las reglas del sistema han convertido el cigarrillo en otra cosa: una enfermedad instalada en el seno de la sociedad. Es necesario que, todos, grandes y chicos, sepan que deben intentar dejarlo por más difícil que esto sea. El cigarrillo es un arma que el hombre apunta contra su cabeza” aclara un médico de confianza y, a su vez, nos ayuda a no perder el foco sobre el tema. Continuemos, entonces, y usando su palabra como nexo, con el repaso sobre las razones por las que debemos combatir el cigarrillo.

La suma de todos los miedos: cáncer

Una pregunta habitual de los fumadores, es si realmente se pueden bajar los índices de contraer cáncer al dejar de fumar (es que, sin dudas, estamos ante el mayor de los temores de todo adicto al tabaco).

Las personas que dejan de fumar reducen el riesgo de desarrollar y morir por cáncer de pulmón, de piel y más. Esto, claro, no significa el impedimento de contraer tal enfermedad pues, tal como la conocemos, son muchas las razones que producen este desequilibro celular. Aún así, al dejar de fumar, logramos bajar el índice de sufrir cáncer de una manera notable: la posibilidad de desarrollar cáncer debido a los cigarrillos dependen del número de años en los que se fumó así como del número de cigarrillos fumados por día. Para las personas que ya han desarrollado cáncer, dejar de fumar reduce el riesgo de desarrollar otro cáncer primario y para quiénes han tenido la suerte de mantenerse, aún sanos, en fin, más razones para aprovechar la fortuna y dejar el cigarrillo.

Esas pequeñas mejoras que cambian la vida

Hasta el momento, hemos hablado de los beneficios más importantes que provienen de dejar el cigarrillo. Pero, a menudo, existen otros valores que, para un fumador, son también importantes. ¿O acaso no son las pequeñas cosas lo que dan gusto a la vida? Bien, un fumador que ya no lo es, podrá: dejar de toser, respirar fácilmente, volver a practicar deporte sin agitarse, oler mejor, mejorar el aspecto de su piel, tener dientes más blancos. Además podrá disfrutar de algo más: el legado pues, dejar de fumar, es como comprar un bono para vivir más y mejor. ¿El precio? Lo que vale un paquete de cigarrillos.

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