Salud y belleza » Enfermedades, Salud

No darle la espalda a nuestra salud

Sin Comentarios

espalda

Históricamente, “dar la espalda” ha sido uno de los ejercicios más comunes del ser humano. Casi un deporte, se podría decir. A veces le damos la espalda a un tercero (¿quién no lo ha hecho?); en otras ocasiones le damos la espalda a la mismísima verdad (la transformamos en mentira); también nos damos la espalda a nosotros mismos (…escogiendo ese camino que, sabemos, no es el adecuado: nos autodestruimos) y a veces ni siquiera notamos verdaderamente a quién le estamos dando la espalda pero, con absoluta seguridad, siempre le estamos dando la espalda a alguien (seamos francos que si fuera de otro modo, tal vez el mundo caminaría en otra dirección).

Bien, cumplido un tiempo, la espalda se toma revancha, nos pasa factura.
¿De qué manera? Del único modo qué tiene el cuerpo para marcarnos un error, para prestarnos advertencia: con dolor. En efecto, entrados los años el dolor de espalda se transforma en uno de los más comunes que se puede padecer. Las causas, más allá de poeticismos, son muchas: tensión, estrés, mala postura, problemas de riñón o de próstata, gripe, artritis, etc.

Si bien para los casos en que el dolor de espalda se ve agrupado en un conjunto de síntomas (dados por una enfermedad superior) se deben seguir determinadas pautas especificas, en cuánto a los padeceres clásicos hay recetas caseras para alivianar el dolor.

Realizar masajes localizados con alcohol de romero puede ser una buena opción. Dar calor en la espalda con una esponja o un trapo mojado, también es un interesante método. Y aplicar aceite de hipérico sobre la zona donde se siente dolor también resulta útil.

Más remedios caseros: fabricar una almohadilla de castañas y utilizarla en cualquier asiento en el que vayamos a permanecer por un lapso de tiempo considerable; realizar ejercicios de yoga como las famosos asanas/posturas para relajar el área (bhujangasana, shalabhasana, halasana, uttanpadasana y shavasana).

Más allá de todos estos trucos, puede que en determinadas ocasiones el dolor supere inclusive el plano físico. En ese momento es probable que la solución que estemos necesitando sea otra: tal vez cambiar el ejercido de “dar la espalda” para, en su lugar, comenzar a  “poner la otra mejilla”. O al menos así lo sugiere un viejo y sabio libro escrito hace millones de años…

Más consejos de salud y belleza : ,

Publique su Comentario !

Add your comment below, or trackback from your own site. You can also subscribe to these comments via RSS.

Be nice. Keep it clean. Stay on topic. No spam.