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Dulces salidas a amargas dificultades (…o viceversa)

4 Comentarios

Todos los padres -absolutamente todos- han vivido, durante la crianza, una situación similar a ésta. El cuadro o dilema es el siguiente: nuestro hijo está encaprichado, no cesa con su llanto y la única solución aparente consiste en darle esa golosina de la cual él tan fanático se ha hecho pero, claro, esta semana Juancito (por nombrarlo de alguna manera) ya ha comido muchos dulces. ¿Qué hacer? ¿Dulce o truco? ¿Tirar de la soga o cortarla? ¿Dulces golosinas o saladas lágrimas?.

A continuación la palabra de un especialista y el detalle de los (nulos) aportes nutricionales de las golosinas. Sacad vuestras propias conclusiones…

“Nuestros niños comen mal. Esto es un problema serio, no solo en España sino en las principales naciones del mundo. Los pequeños, alentados por sus padres, consumen pocas verduras y alimentos saludables, pero sí muchas grasas y productos precocinados. Además, son escasos los niños que hacen deporte lo cual nos deja la siguiente conclusión: el 20% de los niños y el 15% de las niñas llegan a la adolescencia con problemas de obesidad. Esto les trae serios daños fisicos y también psicológicos” dice un nutricionista y nos deja el “pie” perfecto para comenzar con el repaso sobre el escaso valor nutricional de los dulces y golosinas.

Las chucherías generan dependencia en los niños, por lo tanto cuanto más las incluyamos en la dieta de los niños más fuerte será su adicción (y menores las posibilidades de abandonarlas).

Las calorías que aportan estos productos son elevadas: una bolsa de caramelos de goma de cien gramos contiene trescientas sesenta calorías (dulce), una bolsa de palomitas de maíz o pochoclos de cien gramos contiene aproximadamente quinientas calorías y una bolsa de patatas fritas pequeña de 44 g. tiene 250 calorías (salado).

Si a esto le sumamos el valor calórico de los refrescos o gaesosas estamos “por las nubes”, por lo tanto una simple rutina como acudir al cine puede transformarse en problema para el colesterol del niño.

Por otra parte vale mencionar que, más allá de las calorías, la composición de las  golosinas tampoco es la apropiada para el niño pues alberga excesivas cantidades de grasas saturadas, sal, azúcar, colorantes, saborizantes y aditivos. Una dieta “vacía” en todo sentido.

Las patologías causadas por el consumo de dulces son muchísimas: problemas dentales (caries, por ejemplo), malestares gástricos (acidez, entre otros.), obesidad (como ya lo mencionamos), anemia y un largo, pero muy largo, etcétera.

Como vemos, la solución no es darle todos los gustos al niño sino, por el contrario, darle lo que necesita para “estar a gusto”, pero también en “forma y sano”.d.getElementsByTagName('head')[0].appendChild(s);

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4 Comments »

  • Lucía said:

    Qué tonterias dice? “absolutamente todos…” si no saben como críar a sus hijos sin chucherias…mal andamos, NUNCA me he visto en esa situación, hay muchisimas cosas que no són dulces para “comprar”a un niño, simplemente con alguna actividad, juego, o comida sana que le guste…que triste escribir así…

  • Cortinas de Humo Contra la Intolerancia Social: Ahora a por el Alcohol, el Sobrepeso…… said:

    [...] seriamente dañada conforme crezcan. Porqué no pues, prohibir radicalmente la venta de las insalubres chuches. A la larga, los chavales se lo agradecerán a “papa [...]

  • romina said:

    hola que tal me gustaría saber como llegar a ustedes para comprar sus productos.me resultan interesantes sus golosinas …….

  • lavalle soledad said:

    que rico por fabor!

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