La anorexia, las fronteras de la medicina y el círculo familiar
Frente a determinadas enfermedades, a veces resulta más útil el diagnostico de los familiares que el de cualquier profesional de la medicina: en el caso de la anorexia, sucede exactamente esto. Dada la naturaleza de dicha patología, a menudo puede resultar complicado descubrir los comienzos y las bases de ese comportamiento enfermizo y compulsivo; es decir, ¿cómo recurrir al médico sin descubrir, antes, la existencia de un problema? En este caso, los padres ocupan un lugar determinante: sin más herramientas que su sentido común y su capacidad para leer cada uno de los estados de sus hijos, es preciso que atiendan a cualquier deformidad en su conducta. La prevención de la anorexia, existen aunque ese ejercicio de detección sea complicado.
En convergencia, especialistas de la medicina y sujetos que han convivido con un enfermo de anorexia han ideado un plan con ciertas claves para intentar detectar los inicios de ésta enfermedad moderna. Veamos algunos puntos importantes.
- Controlar la cantidad de alimentos que el sujeto en cuestión consume (raciones y números de comidas diarias).
- Vigilar ciertas excusas que puedan ser dadas por el enfermo para intentar evadir cenas familiares o almuerzos grupales: dolor de panza, haber comido afuera y otras evasivas son comunes.
- Atender el humor de anoréxico en potencia. Esta comprobado que, cuando se baja el registro de comidas, el enfermo comienza a experimentar cambios en su estado anímico.
- Inspeccionar detenidamente y sin subestimar, cualquier cambio físico: baja de peso, ojeras, pérdida de la masa muscular. El uso de cierto tipo de ropa no debe confundir ni engañar a los cercanos (es preciso recordar, siempre, que los enfermos suelen utilizar cualquier tipo de herramienta para el despiste: por algo, decimos, están enfermos y no puede controlar sus patrones de comportamiento).
- Registrar, con cautela y de forma prudente desde ya, la cantidad de veces que el o ella se miran en el espejo e, incluso, acuden al baño. También es preciso atender circunstancias como el aislamiento.
- Nunca evitar el diálogo y la conversación: los problemas, hasta las dudas, deben enfrentarse de forma directa y sin rodeas (la salud de nuestro hijo, hija, hermano o amiga puede estar en juego). Las contestaciones bruscas, agresivas pueden ser un síntoma de que algo malo esta ocurriendo.
Como vemos, existen determinados fronteras imposibles de cruzar para la medicina: es deber de los familiares e íntimos ocuparse de explorar esas zonas.
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