Salud y belleza » Bienestar, Salud

La espalda y la rutina

Sin Comentarios

La espalda, comentan los expertos, “es el termómetro del cuerpo”. Cuando algo no funciona bien en algún sector de nuestra anatomía, la mayor parte de las veces repercute o se refleja en nuestra espalda. Así desfilan confusiones: estamos engripados y nos duele, también, la espalda; tenemos estrés y nos duele, claro, la espalda; hemos hecho alguna mala posición practicando deporte y, nuevamente, todo va a parar a la espalda (aunque el dolor se haya presentado tras errar un tiro penal en un partido de fútbol).

De esta manera, suena una cura razonable contra toda posible desconcierto reducir al máximo nivel los dolores de espalda “verdaderos”. Existen varios trucos, consejos o tipos –llámeselos como se quiera- para evitar problemas en la zona de la espalda (los reales, no los reflejados, claro está).

Aquí recomendaciones para tener en cuenta y evitar, así, los dolores en la espalda o lesiones incluso más graves como los famosos (y odiados por todos) espasmos de esa zona. Porque siempre es mejor prevenir, que curar…

  • Evitar prácticas sedentarias tales como estar sentado todo el día (revisar posición), estar acostado con el cuerpo en forma curva o incomoda, etc.
  • Estirar y calentar los músculos de la espalda antes de realizar cualquier deporte o actividad física.
  • En el trabajo (sedentarismo obligatorio, se podrá decir) intenta sentarte lo más atrás de la silla posible, mantener la espalda en una posición recta y tener el monitor a la altura exacta de tu cabeza. Además, descansa y estírate cada diez minutos como mínimo.
  • En tu auto, manejando al volante: coloca tu asiento de manera que evites estirar las piernas para hacer contacto con los pedales. Usa, siempre, apoya-cabezas (por cuestiones legales y también físicas).
  • Nunca levantar objetos haciendo fuerza con la espalda, siempre flexionar las rodillas para desviar el foco de energía. Si estas en un trabajo que requiera esfuerzo, siempre reclama tu protector y nunca hagas esfuerzo sin el (por el seguro social que así lo requiere en caso de accidentes y coberturas, pero primero por tu salud).
  • Estando sentado: nunca olvides, al levantarte, usar la fuerza de tus manos apoyándote en alguna base firme. Así desconcentras el esfuerzo de los músculos de la espalda.

Como vemos, los mayores peligros que atentan contra la salud de nuestra espalda están en las actividades más simples, más sencillas y más torpes. Por ende, la mejor prevención es hacer toda actividad física combinando la inteligencia con el trabajo muscular: es decir, piensa dos veces antes de hacer algún movimiento que perjudica al “termómetro de tu cuerpo” que es la espalda.