La verdad acerca del vino y sus propiedades

“¡Con pan y vino se anda el camino!” dice un viejo refrán. Del pan hablaremos otro día.
¿Cuál es la verdad acerca del vino y sus propiedades nutritivas? ¿Realmente tomar una copa de vino mejora la salud? ¿De qué manera lo hace? ¿Si tomamos una botella entera, entonces, tendremos garantizada una mejora incrementada en un 300% o simplemente conseguiremos una pesada borrachera?.
Mucho se ha escrito (y se seguirá escribiendo) sobre el valor nutritivo que posee el vino.
A continuación, intentaremos derribar ciertos mitos y respaldar otros mediante diferentes estudios que se han realizado acerca de esta bebida obtenida de la uva.
Científicos alemanes, israelíes y estadounidenses de la facultad de medicina en la Universidad Harvard afirmaron que, en efecto, tomar hasta dos copas de vino por día reduce la posibilidad de sufrir ataques cardíacos.
Según la Organización Mundial de la Salud las enfermedades cardíacas encabezan la lista de causas de muerte en todo el mundo (razón suficiente como para comenzar a tener en cuenta cualquier consejo quen nos ayude a bajar ese nefasto índice).
Por otra parte, existe evidencia de que ingerir cantidades moderadas de alcohol reducen el riesgo de CHD al incrementar los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL), el “colesterol bueno” y al reducir la tendencia de la sangre a formar coágulos.
Además, el vino proporciona polifenoles y contiene vitaminas que combaten el envejecimiento y ayudan a tener una piel más sana. También favorece la digestión de proteínas por eso se recomienda, al comer carnes, pescados o quesos, acompañar con una copa de vino tinto.
Pero quizás una de las propiedades más importantes del vino se halla en los denominados taninos. ¿Qué son los taninos? Parte de los polifenoles que se encuentran en la piel de la uva; ayudan a controlar infecciones en el aparato urinario, alivian dolores musculares (calambres), contrarrestan hemorroides, várices y hasta artritis.
Alejándonos del costado netamente fisico, otros estudios sugieren una asociación entre el consumo moderado de alcohol y la disminución de niveles de estrés y depresión.
En fin, como se puede apreciar, el principio fundamental del vino y la salud reside en el equilibrio, en el autocontrol; beber sin pasarse de la raya es bueno para la salud pero, contrariamente, el exceso es sumamente perjudicial.
Tenemos el ying y el yang, en una sola copa.
Como decía Benjamin Franklin: “toma consejo en el vino, pero decide después con agua”.
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