Mitos sobre el acné (II)
Segunda y última parte acerca de los mitos que se han ido propagando, cual grano en el rostro, en torno a esa problemática que llamamos acné: mentiras y verdades.
Mito: los nervios, la tensión y el estrés provocan acné.
Veredicto: no directamente, sí por causas relacionadas.
Cuando se trata de estrés, y específicamente cuando esto trae aparejado un problema de hormonas, es probable que, efectivamente, aparezca acné pero, de todos modos, éste tipo de acné no es como otros granos, suele irse en horas o menos. En pocas palabras, el acné que todos conocemos difícilmente pueda manifestarse por ese tipo de causas salvo excepciones extraordinarias. También, por ejemplo, ciertos medicamentos psiquiátricos pueden tener acné como un efecto secundario, pero el exceso de nervioso o la tensión “per se” difícilmente generen un brote de granos (generalmente ocurre por causas relacionadas).
Mito: la exposición al sol ayuda a quitar el acné.
Veredicto: falso como espejismo en el desierto.
Los rayos del sol tienen tanto efectos positivos como negativos para la piel: la clave es controlar la exposición y usar productos adecuados. En lo que respecta al acné, el sólo puede ayudar a quitar marcar causadas por el acné pero no los propios granos.
Especialistas sostienen que el sol es una cura a corto plazo pues consigue quitar algunas manchas pero, a la larga, también puede generar nuevas marcas peligrosas en la piel.
Como ya hemos dicho, la clave es administrar esa “vitamina D solar” de forma responsable y no buscar soluciones inexistentes y, de hecho, peligrosas para la salud.
No te ocultes del sol, pero tampoco te creas una margarita.
Mito: beber agua sirve para deshacerse del acné.
Veredicto: verdadero (no milagroso).
Efectivamente, beber agua no solo ayuda a disminuir el acné -ojo, tampoco hace magia- sino también a recuperar la piel en general. Sucede que al ingerir líquidos nuestro cuerpo, procesos de por medio, elimina toxinas, lo cual ayuda directamente no solo a mejor cuestiones de salud, sino también de belleza. Tomar ocho vasos por día (algo así como más de dos litros y medio) puede ser un buen método para mejorar el aspecto de nuestro rostro. De la misma manera, también es útil comer mucha fruta pues, como sabemos, éstas contienen grandes cantidades de líquidos (el zumo de piña esta considerado como un gran remedio casero para combatir el acne).
Entre todos los líquidos, es necesario desechar los azucarados que, por el contrario, pueden causar problemas diversos.
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