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Mitos sobre los remedios caseros I

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El español corriente tiende a desconfiar, o al menos a mirar de reojo, todos aquellos remedios o soluciones clasificadas como caseras. Si bien una pequeña porción de la población sí opta por las llamadas medicinas o preparados hogareños, muchos otros ni siquiera se animan a probar sus efectos y esto se debe, en parte, a todas esas mentiras que han sido dispensadas, difundidas y hasta erróneamente certificadas, sobre tales métodos.

Proponemos un análisis de, justamente, los mitos más frecuentes en torno a los remedios caseros para que, así, puedas diferenciar lo genuino de lo falso y, quién sabe, tal vez hasta le des una segunda oportunidad a todas las soluciones de los abuelos que, si han llegado a ser abuelos, tan errados no pueden estar.

Poner mantequilla sobre una quemadura: FALSO.

En contra de lo que se piensa, colocar mantequilla es más peligroso que dejarla “al aire libre”. La razón es simple: al poner cualquier tipo de grasa sobre una quemadura, ésta puede atrapar el calor causando, de ese modo, cicatrices y provocando una infección.

Un profesional de la medicina, trabajador de la Clínica Gundersen de Wisconsin explica que “una quemadura, por su naturaleza, necesita ser calmada con objetos limpios pues, en ese momento, la piel se encuentra desprovista de las múltiples capas de protección y es sumamente vulnerable a los agentes externos, por lo tanto, solo se deben colocar vendas o gasas limpias o agua para aliviar el dolor”.

Colocar un bistec crudo en un ojo morado: FALSO.

Típico remedio surgido del mercado hollywoodense que, a base de repeticiones, ha ganado cierto prestigio. En fin, se trata de un prestigio mal ganado, falso, erróneo, equívoco. El único mérito médico que podría tener el bistec frío es, en todo caso, el alivio de la hinchazón pero, por cierto, si colocamos un vaso o cualquier otro objeto también frío el resultado será el mismo. No hay ciencia en esa solución.

“No existe enzima o propiedad en el bistec, capaz de curar de forma útil la hinchazón de un golpe en el rostro. Solo se trata de un modelo simpático que, por su anatomía, fue usado una vez y luego más y más” confiesa Flip Homansky, profesional de la medicina al servicio de la Comisión Atlética del Estado de Nevada (ente regulador de las peleas de boxeo). Gran remedio, entonces, para aliviar la crisis de la industria carnicera pero, para curar ojos hinchados, nada de nada.} else {